¿140
años sin dicha y bienestar?
Autor:
Andrés G. Gutiérrez Ayoroa
Miembro de PLAIN La Paz y Presidente
Nacional de PLAIN
“Entonemos la canción del mar, del mar, del mar, del mar que pronto nos
llevará a la dicha y bienestar (…)” (Canción Marcha Naval de Mario Velasco Otero).
¿Ya son 140
años sin dicha y bienestar?
¿Realmente
el mar nos llevará a la dicha y bienestar?
En 1879, Bolivia contaba
con escasa población para cubrir un enorme territorio. Además, sus límites
fronterizos eran inciertos. Posiciones de cartógrafos y mapas territoriales de
unos y otros Estados eran sumamente distintos entre sí, las disputas y
negociaciones hostiles eran el pan de cada día. La independencia de la corona
española aún era una herida reciente con muchos problemas para los países
sudamericanos de aquel entonces.
Nuestro litoral no era
precisamente prioridad del boliviano, estos territorios con pocos pobladores
nacionales, no contaban con puertos comerciales. Compañías extranjeras
explotaban huano y salitre y, unas cuantas décadas después la mina de cobre más
grande del mundo tendría lugar en esas tierras, pero, eso ya no fue de
bolivianos, era de chilenos y mercantes mayoritariamente ingleses.
Bolivia exportaba
principalmente mineral por puertos peruanos, poco importaba mirar tan al sur
para hacerlo (Antofagasta, Tocopilla, Mejillones, Cobija y Calama), con los
años, las cosas cambiaron al verse sin esa salida propia al mar y el recuerdo
de aquella que fue arrebatada. Los dedos se levantaron para apuntar a esa
conveniente carencia para que sea la razón de todos nuestros males, carencias y
limitaciones, donde intereses mezquinos de ingleses y la complicidad de un
oportunista cuya fama de carroñero le viene bien, nos vendían al tirano ideal
que se aprovechó de nuestra fragilidad.
Para otros, ni siquiera
fue realmente la codicia de foráneos por huano y salitre, sino el abrupto
crecimiento del puerto del Callao en Perú que amenazaba el liderato comercial
en el Pacifico sur de Valpariso en Chile y la oportuna excusa declarar guerra a
Bolivia para hacerse paso y llegar a enfrentarse nuevamente contra el Perú por
el Callao. Cuentos van y vienen, sustentos también, perder tiempo y ganar
rabietas con el tema es una pasión nacional que hay que perder.
La cuestión es que ese
anhelado mar no lo usamos, no lo aprovechamos, nos lo quitaron y lo
aprovecharon bien, de pronto se hizo muy atractivo para nosotros, ya no era
tierra sin bondades, por el contrario, apoyó en gran medida en crecimiento de
Chile. Ojo que esto de tener y no aprovechar no es tema de ayer, en Bolivia
seguimos con la misma pulsada sin más novedades que la de aquel gas que ya se
acaba.
Un ejemplo de ello es
dedicar cuatro días o más en actos cívicos para recordar lo que perdimos
(Litoral boliviano), mientras le dedicamos nominalmente un día a Bolivia para
hacer parrilladas, reuniones, deporte o quehaceres del hogar el 6 de agosto. Entonces,
nuestra bolivianidad se refleja en lo que no tenemos y no en lo que somos y
realmente tenemos. A dolor de todos, me incluyo.
La estrofa citada de la
canción marcha naval al inicio de
este texto te muestra sin anestesia un mar milagroso para el boliviano, la varita
mágica de un cuento de hadas: nos dará dicha y bienestar. Lo cual es mentira,
tenerlo sería el inicio, hay que sumarle mucho trabajo, visión, planificación y
sobriedad, pero, son justamente estas virtudes las que rezagamos en
conseguirlas, esperando al mar milagroso, ojo, lo esperamos porque lo queremos
envuelto en papel regalo.
Hemos perdido 140 años,
seguramente muchos más por que el mar es sólo el reflejo de una mentalidad que
no va hacia adelante. Si quieres aportar
de verdad a Bolivia, a tu tierra, a tu gente: párala con el tema del mar,
trabaja duro, no busques culpables, deja de farolear y concéntrate en lo que en
verdad importa. Así se hace patria, dicen que podemos llegar a ser Suiza, no lo
dudo, pero perdiendo demandas para luego hacer sana sana y rogar un
corredorcito al océano… no sé tú pero no es lo mío y de verdad espero que
tampoco sea lo tuyo. Yo sí creo que somos un pueblo digno, que no nos de pena
ejercer tan virtuosa condición.

Correcto, solo se puede avanzar diciendo las verdades aun cuando estas duelen. Pues es el reporte q puede llevar a expresar esto somos de aquí comenzamos.
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