Salir de dos armarios.
Autor: Alvaro
Chuve Chuve, 19 años,
Indígena Tevi de Tierras bajas,
Chiquitano Monkox y Miembro
de PLAIN
-Santa Cruz 26 de noviembre
de 2018.
“Los seres de luz jamás dejarán de brillar”
Editado por el consejo editor de PLAIN
Bolivia.
"Santa cruz de la Sierra"
es un lugar donde la sociedad tiene ciertas características conservadoras,
arraigadas profundamente en sus costumbres que no son del todo buenas: ya que acepta
y rechaza, ayuda y exilia.
Los pueblos indígenas del departamento
no están exentos de este “quita y da” de la sociedad cruceña, pues si bien se
aprecia y enaltece la cultura indígena, el racismo y discriminación que ejercen
está por encima. Es que ser un sujeto diferente o fuera de lo normalmente
establecido por el cruceño: respecto a las ideas, sexualidad, costumbres, origen,
jerga, ascendencia, descendencia, etc., es objeto de rechazo.
Esto no es casualidad o algo
propio de la coyuntura, pues la colonia sigue sobre Las naciones y pueblos
indígenas, en particular los de tierras bajas de Bolivia. No olvidemos que los jesuitas trabajaron afanosamente desde
el siglo XVI para erradicar cosmovisiones, interpretaciones del ser humano y su
origen propios del nativo. Las misiones que encomendaron en lo que ahora es el
oriente boliviano, trajo divinidades y cultos foráneos que resultan ser
ancestrales para ellos mientras que para los indígenas fueron ajenos pero,
actualmente, el indígena ya se los ha apropiado y es parte de un sincretismo
social excluyente para sí mismo y su papel dentro de lo divino.
Dicho esto, el indígena en el
pasado tenía que responder a un Clero español lleno de aversiones hacia ellos
que provenían desde su idiosincrasia. Algunos indígenas optaron por sentirse un
descendiente de europeos para ser uno más de ellos pero muchos de ellos no
engañan a los ojos y se los recuerdan a tiempo de disminuirlos. Otros, optaron
por defender su concepción del mundo, siguen viviendo este rechazo de un mundo
occidentalizado y represor de lo ajeno o nativo.
Pero hoy por hoy, qué realmente
es puramente indígena. Lo cierto es que los pueblos indígenas están se
infectaron quieran o no con otra percepción del mundo, una que niega al
indígena y niega doblemente al indígena homosexual, por así decir y no entrar a
campos más escabrosos para ellos sobre la diversidad sexual y de género.
Esta contextualización no es en
vano, sirve para captar que sí el indígena ya se encuentra en un estado de
exclusión social ante el cruceño, el indígena que sea lesbiana, gay, trans o
cualquier otro similar, está excluido no solo por el cruceño tradicional, sino
por su propio pueblo pues éste adoptó la visión colonial más arraigada y, por
lo tanto, más efectiva para aislar al distinto hasta de su núcleo familiar.
Dicho esto, me permito responder lo
siguiente en cruceño: ¿Por qué es tan difícil decir o aceptar nuestro entorno
social el hecho de ser indígena, aceptar nuestras raíces?
Puedo afirmar que es por los
estigmas y estereotipos que desde la conquista española han persistido hasta estos tiempos. Como que el ser indígena
es lo más despreciable, lo asqueroso, lo sucio, lo que tiene que ser blanqueado,
moldeado o adaptado.
Algunos adultos y jóvenes no
estamos preparados para todo este odio y desprecio que recibimos en distintos
espacios en los que asumimos como “nuestros”, afirmándonos Indígenas y luchando
cuesta arriba para ponerle un alto a la discriminación.
"¿Vos sos indígena, dónde están tus plumas?"
"¿Vos sos indígena, porque usas zapatos?"
"¿Vos sos indígena, porque no estás en el monte?
"¿Vos sos indígena y, hablas esos dialectos que nadie les
entiende?"
"Vos no sos indígena, si tienes la piel blanca" (les
mencionan a mis hermanas y primas durante nuestra infancia).
“’Indio de mierda’ fue la primera respuesta que recibí al decir que era
chiquitano y que los chiquitanos somos indígenas originarios y como tales de
tierras bajas, de la gran mancomunidad Lomeriana Monkox"
La brecha entre unos y “otros” no
se fue con decir plurinacionales. El ser indígena, aceptarlo y defenderlo en un
contexto tan devastador como la urbe-ciudad y zonas periféricas de Santa Cruz
de la Sierra es un reto de valientes. El reto lo tomamos algunos y esperamos
que muchos más se sumen.
Por otro lado, ¿Por
qué es tan difícil aceptarnos a nosotros mismos y decir "soy lesbiana, soy
gai o trans" en nuestra entorno familiar o comunal?
Una de las características primordiales son los límites de
tiempo para afirmar tu heterosexualidad que en nuestros pueblos indígenas es
hasta los 18 o 19 años de edad, o si no.
"Hombre maduro,
maricón seguro"
"Ese es un pichi
pa tras"
"Nada hace ese
tevi (maricón)"
Como curiosidad o muletilla para
otros, hacer el servicio militar es una herramienta estratégica para escaparse
del supuesto ser maricón y no tener que dar explicaciones a nadie sobre tu
sexualidad después de cumplir con el requisito.
"En el cuartel
aprenderás a ser un hombre de verdad"
"Aprenderás que
la vida no es fácil y aprenderás a sufrir (más de lo que ya vives)"
"Aprenderás a
trabajar y conseguir tus propias cosas con tu fuerza de hombre"
"Al salir, o
estudias o tienes una mujer"
Hacer el servicio es bastante
oportuno para quienes queremos escaparnos de nuestro entorno familiar y comunal
que nos exige la heterosexualidad porque -si hago el servicio no me van a
preguntar el por qué hasta ahora no tengo mujer o hijos-, hacer el servicio
puede servir como una cortina de humo para el auto exilio de la propia familia
y la comunidad ya que eres un hombre de verdad y has sufrido lo bastante como
para que sepas que hacer con tu vida- y así te liberas en cierta manera de la
opresión y exigencia de la heterosexualidad hasta la oportunidad del autoexilio
sin necesidad de supuestos antecedentes de homosexualidad, enfermedad, embrujo
o anormalidad.
Asumir en plenitud nuestra
sexualidad dentro del contexto urbano y rural, en el campo y la ciudad para
nosotros indígenas es un sacrificio y una lucha que es cada vez más difícil y
personal, causando inestabilidad mental y emocional que nos afectan en ámbitos
como los estudios académicos, el trabajo y la propia familia, llegando también
a extremos de atentar contra nuestra salud y nuestra vida con un posible
suicidio (que también pasó por mi mente, también lo pensé, también fue mi
opción).
Me tomo el atrevimiento de hablar
por muchos que aún no se animan a hacerlo y expresar los sentimientos de culpa
y de angustia por una situación que nos encontramos y que es muy crucial y
también lo creo necesario ya que esas mil y un ganas de gritar a la gente que soy diferente, que soy lesbiana,
gai o trans pero también que soy indígena. O como ellos lo dirían
"Marimacha
descalza del monte"
"Indio maricón
sin plumas"
"Tevi
Tamokox/Perro maricón"
Con todo lo dicho,
resta responder y responderme por qué es tan difícil salir de dos armarios.
El odio, el racismo y la
discriminación no sólo están en la heterosexualidad o en el no indígena. Están
en las maricas que no aceptan a los indios o sus propias raíces indígenas.
Están los indígenas que no aceptan a
los anormales, los enfermos o los maricones.
Asumo que el movimiento LGBTI
rechaza al movimiento indígena por los estigmas sociales y el estereotipo del
ser gay, lesbianas o trans o simplemente aceptar las raíces ancestrales que
tenemos ya que esa es la diversidad de un Estado Plurinacional, que la
diferencia no es una amenaza, sino que es natural. La diferencia es la esencia
de las personas y de una sociedad; es un accidente de nacimiento. En
consecuencia no debería de ser una fuente de odio o conflicto.
La respuesta a la diferencia es
respetarla, aquí se encuentra un principio fundamental por los derechos:
“Respeto a la diversidad”
No obstante el movimiento
indígena rechaza al movimiento LGBTI por no estar dentro de las normas
sociales, culturales que engloban a las creencias religiosas, normas
costumbristas de binariedad que rechazan totalmente al sujeto que se siente y
quiere ser diferente en una gran diversidad cultural, sexual y de género pero,
con las mismas capacidades, obligaciones y derechos, transversalizando luchas y
objetivos para un bien social pero (...) cuando éstos entiendan estas
diferencias, se podrá dar un primer paso.
Es mi hipótesis, es mi realidad, no es una forma de victimizar más y es
por lo que tengo que luchar.

Me encanto Alvaro, mucha fuerza que contagia. Felicidades!
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