8 de Marzo: Toda una vida de lucha.
Autora: Evelyn
Callapino G.
Miembro
de PLAIN Potosí y Mujer de Plata
Contribuciones:
Andrés G. Gutiérrez Ayoroa
Miembro
de PLAIN La Paz y Presidente Nacional
Revisión:
Fabiana Mendez
Miembro
de PLAIN Cochabamba y Secretaría Ejecutiva Nacional
Hay
varias razones por la que las mujeres y la sociedad entera aún debe movilizarse
en pro de la igualdad. Voy a mencionar tres aspectos que todavía son una
limitación para desarrollo económico de las mujeres en Bolivia y que además
tiene que ver con el quinto Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Organización
de las Naciones Unidas: la Equidad de Género.
El
primer aspecto: brecha salarial que todavía nos aqueja a las mujeres en nuestro
país, se requieren mayores esfuerzos para conseguir los mismos resultados que
los hombres. La brecha salarial en Bolivia es de 30%. Es decir, por cada 100
Bs. que percibe un hombre Bolivia, una mujer recibe 70 Bs. por el mismo trabajo.
La situación empeora cuando a esto añadimos la etnia o si hablamos de mujeres
que no alcanzaron un nivel superior de estudios. Muestra expresa del retraso en
justicia social en Bolivia, cuyos efectos limitan el avance y desarrollo del
país.
El segundo aspecto es la falta de empleo formal
que nos orilla a la informalidad, según el Centro
de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario el 70% de la población nacional cuenta con un trabajo
u ocupación informal. Según ONU Mujeres
el 64,1% de las bolivianas se encuentran en un trabajo vulnerable, 12,8%
de las mujeres bolivianas trabajan en
industrias o empresas con salario, y actualmente solo el 8% tienen un trabajo
de calidad. No tenemos que ir lejos para ver mujeres vendiendo en las calles en
condiciones precarias con sus wawas
junto a ellas. Las opciones de trabajo existentes en nuestro país hacen que las
mujeres sean discriminadas al momento de buscar espacios laborales. Esta realidad
perjudica a la sociedad en conjunto, pues el 80% de los espacios informales son
ocupados por mujeres.
A
todo esto sumamos el tercer aspecto, el trabajo reproductivo y de cuidados invisibilizado.
Las sociedades bolivianas responsabilizan a la mujer por la crianza y educación
de los hijos, así como de las tareas del hogar, esto conlleva trabas y tensiones
para su desarrollo laboral y crecimiento económico.
Los
empleadores también tienen prejuicios con relación al trabajo de mujeres, justifican
su percepción afirmando que las mujeres tienen un menor rendimiento que los
varones, y que la empresa o institución se perjudica contratando mujeres ya que
implica costos derivados de la maternidad por el seguro de salud, subsidio
materno u horarios de maternidad. Por lo que prefieren contratar varones porque
se considera que ellos están liberados de los quehaceres del hogar y cuidados
de menores. Esto permite que los hombres tengan tiempo para desenvolverse en el
trabajo con mayor soltura, atender compromisos fuera de horarios de oficina sin
limitaciones y acceder a espacios alternos que excluyen a sus parejas con la compañía
de colegas y jefes. Estos hechos son una limitación para que las mujeres puedan
encontrar espacios dignos de empleo, contactarse socialmente o ascender a
cargos jerárquicos en espacios laborales por la falta de cultivo de lazos de
confianza en espacios ajenos a la jornada laboral que los hombres si ocupan.
Indudablemente
cuando vemos hechos históricos que marcan este día, podemos observar que nuestra
situación ha ido mejorando progresivamente en comparación a épocas anteriores,
pero no es suficiente. El 8 de marzo no es únicamente aquel festejo por ser
mujeres, conmemoramos la lucha de nuestras compañeras que lograron grandes
avances en beneficio de la mujer y de la sociedad a costa suya y de sus
familias. Lucha no ha terminado, aún queda mucha agenda por cumplir y hoy nos movilizamos
en Bolivia para conseguir empleo digno, salarios dignos, igualdad de oportunidades,
y denunciamos los patrones socioculturales que retrasan nuestro camino para seguir
avanzando en búsqueda de equidad de género.
Los
objetivos que motivan nuestra lucha son diversos y todos ellos pretenden
alcanzar Equidad de Género no más ni menos. No admitimos la indiferencia ante
la precariedad de los trabajos y la falta de oportunidades, del mismo modo
que no aceptamos la risa burlona
respecto a nuestras demandas y la pobre mofa que dibujan machistas y presuntos “igualitarios”
en espacios sociales, redes y al día a día al referirse a la mujer que busca equidad
y vigencia de Derechos como FEMINAZI y a una población vulnerable como las
mujeres jefas de hogar hoy tildadas de LUCHONAS.
La
mujer, en compañía o, la mayor parte de las veces sola: hace lo extraordinario
para poder mantener su hogar, incluso llegando extremos que ineludiblemente
afectan sus hijos o menores bajo su protección (pues mujeres que educan a hijos
de otros también abundan en nuestro país). No es ajeno a nuestra realidad ver
menores ayudando a madres que se ven obligadas a tomar estas medidas ante el
abandono del padre y su situación precaria. ¿Son estas personas invisibles a
los ojos de los Gobiernos y las sociedades de este Estado Plurinarional? Aterrizar
ante esta problemática y unirnos para proponer soluciones y contribuir a
superar estas invisibles precariedades e injusticias sin duda contribuirá
significativamente para alcanzar Equidad de Género, además de impulsar el
desarrollo y progreso nacional.

Comentarios
Publicar un comentario