LA
DEMOCRACIA ES UNA CONSTRUCCIÓN DE TODOS
Evelyn Callapino Guarachi.
Politóloga y docente universitaria.
Miembro de PLAIN en Potosí
Tres escenarios explican claramente el estado crítico de la democracia. El primero es el Referéndum Constitucional llevado a cabo en febrero de 2016, un 51,3 % se pronuncia negando la reforma del Artículo 168 frente al 48,7 % que acepta dicho cambio. En noviembre de 2017 es el segundo escenario, pues el Tribunal Constitucional de Bolivia, habilita esta repostulación respaldándose en la Sentencia Constitucional 0084 basada en el Artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos (CADH) poniéndola por encima de los artículos 168, 285 y 288 de la Constitución Política del Estado (CPE), que limitan la reelección continua de los gobernantes. El tercer momento ocurre el cuatro de diciembre de la presente gestión cuando el Tribunal Supremo Electoral aprueba la repostulación del binomio del MAS sin tomar en cuenta los resultados del referéndum de 2016 llevado a cabo por la misma entidad, los votos dentro de las autoridades del Tribunal Supremo Electoral a favor fueron de cuatro contra dos disidentes. Todo esto ocurre acompañado de grandes movilizaciones de la ciudadanía reclamando que se respete el voto.
Estos actos hacen que el voto siendo el componente fundamental que materializa el principio de sufragio universal, elemento principal de la democracia. Hace que la legitimidad en el sistema fracase. Ahora bien, ¿cuál es el peligro de toda esta situación?, se remite a la concentración y mala administración del aparato Estatal. Los cuatro poderes deben mostrar independencia y evitar el servilismo hacia un partido político. La Sentencia Constitucional y la aprobación de la repostulación por parte de Tribunal Supremo Electoral hacen que las prácticas democráticas, la legitimidad y el funcionamiento del Estado, así como la falta de aplicación de la norma vayan en retroceso.
La importancia de la legitimidad y buen funcionamiento del orden Estatal es imprescindible para el desarrollo de un país, lo cual en Bolivia es un total desorden. El mismo Órgano Electoral desaprueba el referéndum organizado por la misma institución. La respuesta de la ciudadanía está clara con su participación, no hay duda que se necesita tener un control de la agenda Estatal y el poder legal boliviano no puede estar concentrado en unas cuantas cabezas que carecen de legitimidad, y las decisiones de estas no pueden estar sobre la norma y la petición del pueblo.
El desarrollo de la democracia implica una serie de procesos que necesitan fortalecerse, entre ellos las elecciones libres y plurales, el respeto a las libertades, el cumplimiento de la ley y la consolidación de partidos políticos. Dentro de esta construcción, actores principales son la sociedad y el Estado, que implica una correlación de fuerzas, y son los que legitiman y fortalecen el sistema democrático. En este sentido, las asociaciones políticas tienen la tarea de canalizar los intereses colectivos. Son los ciudadanos quienes tienen el deber y el derecho a elegir su Gobierno, convirtiéndose así en un elemento esencial en el desarrollo de los derechos políticos. Por lo tanto, la representatividad llega a ser el resultado de la relación de un partido político con el electorado. Pues la sociedad acude a ellos con la intención de que éstos den solución a los problemas. Los partidos recurren al electorado defendiendo un ideal, una propuesta o un programa de Gobierno para poder llegar al poder.
En Bolivia esta representación social se convierte en una problemática muy sensible, misma que repercute en la perspectiva de la definición del sistema político y la consolidación de la democracia. Los partidos políticos carecen de legitimidad, pues la sociedad solicita con urgencia una redefinición de la política tradicional. Estos no responden a los intereses de la sociedad, convirtiéndose meramente en clubes electorales, pues solo se organizan en momentos de participación electoral, cuando deberían innovar, promover y actualizar su agenda consecuentemente, porque las necesidades sociales sufren un cambio constante.
En esta arena política tenemos al oficialismo con un discurso reiterativo desde el año 2005, mismo que muestra un desgaste para responder a las nuevas necesidades sociales, aun así presenta un apoyo ya más debilitado. Por otro lado, tenemos una oposición dividida e incapaz de responder estas demandas, pues en ambos casos alegan principalmente a lo que es su estructura partidaria. Otro actor protagónico, es el ciudadano molesto y cansado de todo este escenario, que pide respeto a las prácticas democráticas que cada vez están más controladas por el partido oficialista.
Es importante alentar las experiencias prácticas de los ciudadanos y su percepción del universo de la política, como la socialización de los elementos informativos y valorativos que contribuyen a darle un nuevo sentido a dichas experiencias. Es imprescindible que la ciudadanía tenga incidencia en la política y para ello es necesario empoderarla en sus derechos; generar debate y cuestionar las ideas e iniciativas del Gobierno. Una mejor administración y funcionamiento Estatal, un participación continua de nosotros los ciudadanos y partidos que no solo funcionen como maquinaria electoral cambiarían el panorama de la cotidianidad política. Necesitamos fortalecer el aparato Estatal, necesitamos que se cumpla y respete la Constitución en Bolivia, debemos defender nuestro sistema democrático y para todo ello los actores principales somos los bolivianos.

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